La voz de las horas oscuras

 Reseña de Cesare Del Mastro

“cómo es que a un chico como tú –que vive en San Isidro, que no pasa penurias económicas, que no le han matado a ningún familiar por el terrorismo– le puede afectar lo que le pasa a un individuo a miles de kilómetros de distancia (…) te empiezas a hacer cuestionamientos sobre la realidad del Perú, como cuando bajaban por el cerro en donde te tuvieron primero.”

1 La novela que Bruno Nassi nos ofrece alterna en sus siete capítulos dos hilos conductores. Por un lado, el secuestro de Raúl, adolescente en su último año de estudios secundarios, por una banda dirigida por el “Cholo”; por otro, la voz de diversos personajes que narran, en primera persona, historias que van de la búsqueda del esposo del que no se tienen noticias a las situaciones que llevan a la formación de redes de delincuencia o a la migración forzada a Lima. La novela nos reserva, hacia el final, la revelación de los vínculos que asocian estas diferentes tramas.

Un primer aspecto que resalta en “La voz de las horas oscuras” es precisamente la diversidad de voces que se reúnen en sus páginas. En efecto, la polifonía y los cambios de perspectiva en la voz del narrador nos enfrentan a lenguajes que se entrecruzan y dialogan en los diferentes capítulos. Se produce así una suerte de estilización ora paródica ora seria que no calla o critica estos lenguajes desde fuera, sino que los asume como propios para darles un giro desde dentro y refractar así, indirectamente, el movimiento introspectivo, irónico, crítico o compasivo del narrador. En la medida en la que, como lo recuerda Mijail Bajtin, “sólo se puede hablar de la palabra ajena con la ayuda de la palabra ajena misma”2, en la novela se dan cita los giros y perspectivas de un narrador que hace suyos los diferentes lenguajes ajenos que van desde el “Así es, pues, comadrita, así pues, es la historia de mi vida”3 de la mujer ayacuchana que llega a Villa el Salvador para salvar la vida de sus “sobrinitos” hasta el “Ahora ven, hijita”4 de la abuela de un distrito tradicional de Lima que propone a su nieta rezar el rosario por la liberación de Raúl. Estos lenguajes son reunidos en una unidad multiforme y compleja, acaso como la realidad de un Perú llamado a reconocerse positivamente como pluricultural y multilingüe. Este dialogismo interno estéticamente logrado en la novela es, pues, al mismo tiempo, representación artística de la realidad de las diferentes voces que forman parte de nuestro país. Así dialogan los diferentes lenguajes de este país al interior del relato, así dialoga el lector con cada uno de ellos.

Un segundo aspecto que resalta a lo largo de toda la novela de Nassi es el de una realidad asaltada por la violencia en todas sus dimensiones y formas, en la imbricación constante de lo privado (“Después de que mi papá mató a mi mamá”5) y lo púb

Le has pedido que te cuente su vida (…). Te da pena la idea de no volver a conversar con ella, te ha conmovido la historia que te estuvo contando toda la tarde, por ratos se le quebraba la voz, sobre todo cuando recordaba al hijo que decía le hacías recordar. (…) Sientes que se te acerca, que te abraza y que te cuides mucho, te dice, que le hables de frente a la tal Adriana, que estudies mucho y que seas lo que quieras, al final es tu vida, que ella rezará por ti. (…) Sientes que te da un beso en la frente, que se para –chau, Raulito- y sale de la habitación. Dejas por fin caer una pequeña lágrima que se escurre por tu mejilla10.

De vuelta en su cuarto, liberado, Raúl se acerca a la ventana y observa el jardín de su casa con ojos habitados por sensaciones nunca vistas, por relatos que hacen de la identidad una creación inacabada, del secuestro una puesta en movimiento, de la violencia y la necesidad que hieren una experiencia de libertad interpelada por la realidad, inaugurada en su raíz misma por el otro, narrada desde la múltiples voces que hacen de ella una libertad habitada.

Cesare Del Mastro

Profesor de literatura y filosofía en el Seminario Mayor “San Pío X” de Huancayo, la Escuela de líderes para el desarrollo “Hugo Echegaray” del Instituto Bartolomé de las

Casas (Lima) y la Pontificia Universidad Católica del Perú.

1 NASSI, Bruno. La voz de las horas oscuras. Lima: Arkabas, 2010, p. 79-80.

2 BAJTIN, Mijail. Teoría y estética de la novela. Trad. Helena S. Kriúkova y Vicente Cazcarra. Madrid: Alfaguara, 1991, p. 171.

3 NASSI, Bruno. Op.cit. p. 92.

4 Ibid. p. 98.

5 Ibid. p. 56.

6 Ibid. p. 56.

7 RICOEUR, Paul. Philosophie de la volonté. Paris: Aubier, 1950, p. 324.

8 NASSI, Bruno. Op.cit. p. 80.

9 Ibid. p. 66.

10 Ibid. p. 79-80